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Ciudades travestidas y el arte para descifrar destinos.

Sobre Paisajes Transformers/La Habana-Miami, de Néstor Arenas.

Por Danae C Diéguez

El arte condensa,  convierte las narrativas retóricas en la perplejidad de un símbolo y ya sabemos cuánto de seductor puede llegar a serlo, cuánto de misterioso, incómodo y a veces “peligroso” se gesta en lo simbólico del arte.  Si lo simbólico está anclado en relatos en los que las ideologías, los sistemas políticos son aderezo de la imagen, pues la metonimia, la metáfora hacen de las suyas y nos permiten convertir la lectura artística en ironía,  en provocación y en todas las sutilezas que nos depare nuestra imaginación.

Solo así se me ocurre empezar  este comentario sobre la exposición personal Paisajes Transformers/ La Habana- Miami del artista Néstor Arenas. Una muestra cautivadora si de provocación hablamos y quiero aclarar que la provocación viene del desacato, de la capacidad para la mezcla, para asumir en lenguaje y en actitud pictórica, la mixtura de la posmodernidad convertida en irreverencia.  No podría ser de otra forma si estamos narrando de un tiempo y un espacio en el que aún la praxis política y social parecen no concomitar: La Habana y Miami, Cuba y Estados Unidos, las ideologías y sus absurdas capacidades para la no convivencia persisten y el lenguaje del arte, la seductora imagen entre el cómic, el fotomontaje, la ilustración;  logran el universo de lo posible.

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Nestor Arenas_Spomeniks- Pok N 3, 2016

Así leo y asumo la obra de Arenas, como un Universo en el que todo, aún en franca disonancia, parece coexistir sin conflictos, aunque sí con asombro, sí con esa especie de mirada desde la cámara que muestra y no se implica.  Esa mirada en la que nos salva el espectador atento, distante pero siempre como un observador  al tanto de todo y por tanto nos permite entender las aristas, hasta las más divertidas,  de esa convivencia.

En Paisajes Transformers, La Habana-Miami  el artista convierte los lenguajes del Kitsch, la iconografía soviética, las estructuras arquitectónicas monumentalistas, el lenguaje de la publicidad en un punto de conciliación visual, allí donde todo puede ser posible y en ese “aparente” equilibrio se genera la tensión. ¿Pueden dialogar las iconografías? ¿Cómo leer  en las imágenes: la superposición como capas ideológicas, la subversión, la yuxtaposición dramatúrgica de la historia? Sigue leyendo