LA MEMORIA QUE HABITA

Por Danae C Dieguez

Texto leído en el CCEMiami en  la presentación de  BEATRIZ RUIBAL “DE LO QUE PUDO HABER SIDO, Y NO FUE”

Conocí a Beatriz Ruibal en Cuba mientras su short film Skyline Memory formaba parte de la muestra que usábamos en los talleres sobre Género y Arte que con frecuencia y, con el apoyo de la Oficina Cultural Española, hacíamos en la Habana. Ahí comenzó mi encuentro con su obra que hoy ha llegado al punto de poder hablar y comentar sobre la experiencia del encuentro con esta artista.

Asistimos a esta Muestra hoy para conocer tres obras fundamentales de Beatriz: Madre, Skyline Memory y la maravilla que es su propuesta más reciente Roma 1974.

Si algo encontramos en la artista es su obsesión por la memoria y los archivos traducidos en objetos, imágenes, videos, espacios, que la convierten en un pasado inacabado. La memoria aquí no es pasado, se reivindica. El pasado en la artista no padece el olvido, sino la necesidad de ser presente. Es un recorrido nostálgico y a la vez esperanzador pues, en la medida que aquello que en su momento pareció intrascendente es, mediante su mirada, la Eternidad. Lo efímero es lo eterno y en ese movimiento de sensaciones asistimos a su mundo visual, poético.

Danae Dieguez lee en la presentación de la Exposición

Danae C Diéguez lee en la presentación de la Exposición de Beatriz Ruibal en el CCEMiami

Beatriz asume en su narrativa algo que me ha parecido siempre en la Historia del Arte uno de los cambios más trascendentales: convertir lo mínimo, lo doméstico, lo privado; en público y traducirlo en lenguaje artístico, convertirlo en emoción estética y colocarlo ahí donde el Arte clama y redimensiona sus propias esencias. En esa línea o tendencia la artista lee su entorno personal en tanto mujer creadora y, como otras mujeres, reconquista aquellos espacios privados para someterlos al escrutinio público y reacomodar entonces ciertas prácticas artísticas. En la obra de Ruibal está la nostalgia, la emoción de las pequeñas cosas en su verdadera trascendencia y por ello late una artista que tiene la mesura de la belleza. El instante de la belleza al que se asiste cuando sabemos sucede la magia.

Madre (2010­-2012) es una obra que habla en primera persona, que reutiliza aquellos objetos que le pertenecieron y que en definitiva se eternizan a través de la sonrisa de su madre. Madre es tan personal y a la vez una obra que nos pertenece porque el instante poético es ese en el que somos público y a la vez somos las hijas y sus madres. Con esta obra bastaría para ubicar a Beatriz entre las grandes artistas contemporáneas porque se conecta con esos discursos antes mencionados en los que asume lo personal como público. Esa capacidad de lo trascendente desde lo mínimo es una de sus apuestas.

Sin embargo, como si no bastara, nos regala Roma 1974, especie de obra inacabada, pero en la que sin dudas la memoria y su eternización llegan a un clímax de convivencia que parecieran extraño y posible. Recuperar esa Roma de 1974 en de la que ella y su familia formaron parte y convertirla en película, mezclar los lenguajes y soportes y emocionarnos con un filme vital y poético es uno de los momentos que al menos yo destaco de esta Muestra. Roma 1974, su película, las imágenes que captan los espacios recorridos en aquel año por los artistas, los fragmentos de películas grabadas en súper 8 y revisitadas hoy a la luz de la mirada de Beatriz, regalarnos aquello que le pertenece a su memoria y que ella confecciona como puzzle nuevamente para desde su personalísima mirada, mostrarnos una página que le pertenece, sin dudas, a la cultura. Solo que Beatriz nos deja la incógnita de la reconstrucción para preguntarnos qué pudo haber sido y no fue. Esa idea que atraviesa hoy toda la exposición es, sin dudas, la clave de toda su obra: ¿Cómo, en la recuperación de la memoria, en esa insistencia de traerla de vuelta y eternizarla aparecen esos instantes, los puntos de giros breves en los que, entre una instantánea y otra y otra, se produce un espacio de tiempo brevísimo que nos interpela y del que no sabemos qué fue y ya NO ES.

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Beatriz Ruibal

Hay solo algo muy breve que me queda: la memoria funciona por asociación, así al menos dicen los especialistas; algo dispara un recuerdo y de ahí se desata la memoria. Creo ahí está la metáfora de esta Muestra, que no solo se devela en su narrativa, sino también en la asociación de lenguajes visuales necesarios usados como soportes para recuperar y poetizar la Memoria. He ahí el encanto. He ahí la magia

Solo me queda desearles disfruten tanto como yo lo hice, se inquieten y sobre todo recuperen sus propios archivos de la memoria.

Gracias Bea por el instante provocado

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