Marisol Trujillo: es como si me hubieran borrado del mapa

Por Danae C Diéguez

Una versión de esta entrevista la publicó Juan Antonio Garcia Borrero en su blog Cine Cubano, la pupila Insomne. La recupero con otros momentos de la conversación que estaban aún inéditos. Y como la magia existe, cuando revisaba el link del blog de Juan Antonio me di cuenta que la entrevista se había publicado un 10 de abril también. Así que acá va la versión ampliada.

https://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2013/04/10/marisol-trujillo-y-danae-dieguez-conversan/

Es un nombre imprescindible dentro de la documentalística cubana. Marisol Trujillo apenas  es reconocida como realizadora, sobre todo para las nuevas generaciones de creadores/as audiovisuales. La visité varias veces y la entrevista se fue haciendo poco a poco, pues ella es una gran  conversadora y de pronto teníamos varios temas abiertos sin concluir. Una de las veces que la visité fue con el equipo que dirigía la realizadora peruana Milagro Farfán, egresada de la EICTV,  mientras  hacían el documental Deja que yo te cuente la historia, filme que complejiza la mirada sobre el acceso de las mujeres como directoras de cine en Cuba. Allí, mientras vio la cámara, las luces y ella contando su historia se emocionó mucho. Eso sucedió por el año 2008 y ya yo la había visitado dos veces para conocerla primero y entrevistarla después. El intercambio con Marisol me ha ayudado a enrumbar cada entrevista que hago a las directoras, sobre todo porque aunque en las opiniones que da no siempre estamos de acuerdo- y de eso se trata- no es lo mismo una realizadora como ella que se forma en el ICAIC a otras que han hecho su obra desde otras instituciones, aunque pertenezcan a la misma generación o,  a las más jóvenes que ni siquiera desde las productoras institucionalizadas han realizado sus obras.

Le prometí a Juany (Juan Antonio Garcia Borrero)  darle un fragmento de la entrevista para el blog, pues aunque acá solo hablamos de cine, el intercambio es mucho más extenso y abordamos temas personales que ella me regala  y que estarán en la versión ampliada. Por ahora, es como dijo una vez la escritora Dulce Maria Loynaz, al referirse al interés que había causado su obra ya al final de su vida: “perdonéseme la inmodestia, pero es un acto de justicia”.Pretendo  esta entrevista sea un acto de justicia con la realizadora Marisol Trujillo.

Usted comenzó haciendo crítica de cine. ¿Cómo pasa de la crítica a escribir guiones y después a dirigir? ¿Cómo es su entrada al ICAIC?

De pura casualidad, terminé mis estudios de Historia del Arte y me mandan a Jagüey Grande a hacer los años de Servicio Social. Se aparece una persona que yo conocía de Cultura, a la que hacía años que yo no veía y me preguntó qué  hacía allí, que no tenía profesor de Historia del Arte en la Escuela Provincial de Arte de Matanzas y me brindó la posibilidad de dar clases.

Así me arrastró a Matanzas donde impartí clases a un grupo de alumnos que me quisieron mucho y yo también a ellos. Ellos tenían sueños de ser artistas, pintores, grabadores, etc. Y mis clases los motivaron. Un buen día estaba en la plaza Cadena, en la Universidad, con un novio mío y  llega Alfredo Guevara y empieza a hablar con él y me lo presenta,  le dice que doy clases de Historia del Arte, Alfredo me dice: ¿Y no te interesaría el cine?

Le dije que a me interesaban  muchas cosas y me dice que el cine tiene mucho que ver con la Historia del Arte, le dije que sí, que es verdad pues el cine tiene que ver con la música, mucho con las artes plásticas, con todo el mundo de la creación. Allí conversamos de esas cosas pero de ahí no pasó. Un día llego a mi casa y mi madre me dice que hace días que el Dr Alfredo Guevara estaba localizándome para hablar conmigo. Ella me dijo que él quería que lo telefoneara con urgencia, entonces llamé a la presidencia del ICAIC, me salió él y me dijo: Marisol mira, voy a ser breve, necesito que vengas para acá a trabajar.

Le contesté que me gustaría, pero que antes necesitaba arreglar algunas cosas como lo relacionado con mi trabajo como profesora en Matanzas, pero él me dijo que lo dejara todo inmediatamente, que nadie es imprescindible, que eso no era lo más importante ahora  para mi, que no me preocupara porque eso se encaminaba después solo y que quería que comenzara a trabajar ya en el ICAIC. Alfredo es así.

Entonces arranqué para el ICAIC y cuando llego allí me dicen que el director del Centro de Información quería hablar conmigo, para que yo hiciera críticas de cine cubano y que las publicara. Yo no había hecho crítica de cine, yo había hecho crítica de arte, de teatro…pues nada,  me puse a hacerla.

Ser graduada de Historia del Arte era un aval importante. Pero el tránsito a la dirección cómo lo hace. Porque de cuando entra al ICAIC y después dirige, pasa un tiempo.

Sí estamos hablando del año 68 o del 69, más o menos. Fue una época difícil porque no había mucho entendimiento, había una lucha ideológica muy fuerte y Alfredo estaba en el centro de esa lucha defendiendo los principios que él entendía que debía defender en  relación a la creación y a los artistas. Empiezo entonces con las críticas de cine y después a escribir guiones, pero en el ICAIC estaba Julio García Espinosa y comenzamos a relacionarnos, él lee mis críticas, conversamos sobre cine. Se producen  unos encuentros los viernes en las noches y ve que yo participo, que pregunto, que soy una persona con entusiasmo. Y un día le pido una entrevista, lo voy a ver a su despacho. Yo había hecho guiones y entonces le dije que yo había visto mis guiones hechos por otros compañeros, que los veía en pantalla y no estaba satisfecha. Le pedí que algunos de mis guiones que él considerase, me los dejara hacer.

Y  me dice, bueno Marisol, hace mucho rato que yo veo en ti una cineasta, lo que pasa es que tenía que esperar a que tú vinieras a pedirme esa oportunidad porque si no te interesaba yo no podía obligarte a que lo hicieras.

Y así yo empecé a realizar, Lactancia  (1978), por ejemplo, que fue un documental por encargo. Sarita Gómez fue una persona que me impulsó mucho a que yo dirigiera, porque ella no quería seguir siendo la única mujer que hiciera cine (yo sé que todos vamos a morir pero hay muertes y muertes y lo de ella fue…de pronto, así se murió…) Yo iba mucho a su casa, me reía mucho con ella porque era todo un personaje…

Sé que usted tenía pendiente y había escrito el guión para un largometraje  de ficción

Mira, mi primer guión de  largometraje iba a ser de ciencia ficción Un niño era el personaje principal, tenía un abuelo que adoraba a los astros. El niño tenía todos esos testimonios que el abuelo daba. El niño creció, el abuelo se murió y todo se quedó así pero iba a ser un largometraje que los niños se iban a arrebatar con él,

Aquí, al menos en ese tiempo, no se hacían  películas para niños, salvo Elpidio Valdés y los cortos de animación, pero aquello iba a ser una película para los niños. Pero me enfermé y todo quedó allí. Si me cortaron las alas para hacer documentales, dime tú para hacer una película de ficción.

El titulo de la película era OCIEL, que viene de  la palabra CIELO cuando se repite muchas veces por un niño. Ociel era un personaje de la película pero que tiene que ver con el cielo que tiene mucho que ver con el mundo del abuelo. Hice el guión pero me quedé con ganas de hacerlo, Julio ya no estaba en el ICAIC y Alfredo tampoco estaba en el ICAIC.

Cortázar, tan buen cineasta, me llamó por teléfono cuando se enteró.  Quiso ayudarme para que desde la casa productora de la UNEAC pudiera seguir Y eso se quedó pendiente.  Después como sabes, fallece. La muerte de Octavio me laceró, lo sentí mucho por dentro. Y me dije que si la persona que me había dado ánimo y me había abierto las puertas para que yo siguiera haciendo cine había fallecido entonces es que la vida me estaba dando una señal que no es positiva y no es bueno obsesionarse, la obsesión es la tumba de muchas cosas y el inicio de la locura también. Me dije que no debía obsesionarme. Guardé el guión y más nunca hablé con nadie de cine ni de hacer absolutamente nada. Nada! Fue mi decisión.

 Sin embargo usted tiene una obra documental muy interesante, creo que Mujer ante el espejo la devela con una mirada muy inquietante a partir de ciertos tópicos tratados superficialmente en nuestra cinematografía…

Si lo crees…Yo comencé sin darme cuenta de que comenzaba, sin insistir con nadie ni buscar padrinos.

 Su documental Mujer ante el espejo logra mostrar un conflicto por el que pasamos muchas mujeres: la relación de la maternidad y el desarrollo profesional. ¿Por qué escoge el tema y lo hace a través de la figura de una bailarina?

 Cuando le hice el documental a Rosario Suárez, Charín,  en la entrevista ella me empieza a hablar de cosas íntimas. Me contó que salió embarazada y que al mismo tiempo le ofrecieron por primera vez un rol protagónico en el Ballet Nacional de Cuba. Y ella se puso a pensar qué hacía. Optó por bailar y se hizo un aborto. Eso ella lo dice a la cámara. Después volvió a salir embarazada y entonces sí decidió tener su hijo. Y esa mujer hace un testimonio tan fuerte, desde el punto de vista de cómo una mujer tiene que tomar decisiones tan trascendentales, y ella que haya tenido el coraje de decirlo así a la cámara, ante el sonidista…porque yo la filmé como si estuviera haciendo un largometraje: luces, cámara, sonido; se veía un ambiente como si estuviera haciendo una película de ficción, aunque era la realidad, era ella. Con ese testimonio me fui a editar y me dije…esto es muy grande! Ella no sabe lo que ha puesto en mis manos! Yo me di cuenta de la trascendencia que tenía esta declaración desde el punto de vista humano, desde el punto de vista intelectual, cinematográfico…pero sobre todo desde  el punto de vista humano, desbordadamente humano. Entendí que tenía un  material importante, que ni en el cine cubano ni en otro cine yo había visto. Y me parece que esa es la trascendencia de Mujer ante el espejo.

¿Y el proceso de creación con Mujer ante el espejo?…me hablaba que logró un tono de intimidad con Charín ¿como se planteó este proyecto?

Fue contra viento y marea, yo quería hacer el documental y alguien me habló y me dijo que por qué no hablaba con Charin, que ella era una mujer que quería tener un hijo y que era complejo dentro de su carrera de bailarina, que puede ser que su testimonio me sirviera. Cuando fui a verla me di cuenta de que tenía delante de mí, por lo menos, dos de mis personajes. Me dijo que contara con ella, que estaba dispuesta. Fue una colaboración así de auténtica, no se habló de dinero ni de cobrar nada. Pueden chocar dos con sus verdades, y las verdades pueden ir juntas por la vida, eso me pasó con Charín. Ella me hablaba a la cámara espontáneamente, de cosas que ni siquiera le había preguntado. Me dijo que preguntara lo que yo quisiera, que me iba a contestar a cámara todo.

En ese espacio de tiempo en el que ella va hablando de lo que pasó con su embarazo, de su aborto hecho para poder realizar un protagónico en el ballet. Incluso cosas que yo no puse en el documental porque para qué. A ella le hicieron la vida imposible en el ballet, aunque interrumpió el embarazo  para hacer el papel, ella lo hace,  pero se da cuenta de que aún así no tenía abiertas las puertas.

Marisol, hay una secuencia en el documental que es cuando Charín está en la casa y usted pone varios planos de ella haciendo las labores domésticas con la niña nacida, mientras hay otra secuencia, que alterna con las de ella en la que usted muestra al padre escribiendo, como alejado de la vida cotidiana. ¿Cómo es que logra esa escena, se la propone de esa manera? a mí me resultan escenas fundamentales en la tesis del documental… el tema de las labores domésticas y las mujeres.

Adrede lo hice! Ni le pedí permiso, él estaba ahí y yo lo filmé y después en el cuarto de edición dije: esto va! Los hombres siempre salen adelante, como dice Teresa en la película Retrato de Teresa, de Pastor Vega, ella le dice a Ramón, si tu siempre vives, las mujeres somos las que estamos con el embarazo, si se enferma el hijo la que no duerme es una…Eso fue lo que yo quise decir con esa escena en que mientras él escribe sus libros ella trabaja en las labores domésticas, no es que yo quiera ser feminista, ese no es el objetivo, pero la verdad es que la mujer siempre paga doble. Y aún así tenemos hijos, no hay quien nos lo quite de la cabeza,

 No es siempre así en nuestros tiempos. Algunas deciden simplemente no tenerlos o lo posponen mucho y es una decisión personal. Hábleme de usted como madre y la relación de esto con su carrera.

Tengo dos hijos, del mismo padre. Hubo una etapa de mi vida en que fracasé rotundamente, era el amor de mi vida, luego me dejó de escribir y luego de un gran silencio fui a verlo a Matanzas, le toqué la puerta, salió su madre. Me dice que lo despierte, yo fui con el anillo que me había regalado. Le dije que había venido para que me dijera qué estaba pasando, el por qué de su silencio. Y él me devolvió el anillo que yo le había dado y terminó aquella relación. Nunca me dijo por qué, se me perdió en el horizonte y no supe más de él.

Años después, trabajando en el Ayuntamiento de la Habana, comencé una nueva relación. Yo realmente me dejé querer porque estaba tan desencantada del fracaso anterior que lo que hice fue dejarme querer sin apasionarme mucho. Me casé con él, tuve a mi hija Laura y luego a Rolandito. Los dos del mismo padre porque a mí no me gusta eso de tener hijos de apellidos diferentes, eso no me podía pasar a mí.

Pero después la vida fue pasando, empecé a desarrollar mi vida, me empecé a dar cuenta de que él no tenía nada que ver con mi mundo, y se me aparece un viaje con la Milicia Universitaria al Pico Turquino y mi esposo me dice que no puedo ir. Decía que yo tenía mis hijos y mi marido y por eso no podía ir. Le dije que había hablado con mi madre y que ella se encargaría de los muchachos. Y le dije que ese lugar nunca lo iba a conocer si no hacía ese viaje. Y él que yo no podía ir, y así vino el divorcio.

Mis hijos nacieron en los años 60, ya tienen cuarenta y pico. El viaje al Pico Turquino me dio la oportunidad de estar sola y pensar en mi vida personal. Decidí divorciarme porque no teníamos nada en común, a él no le interesaba mi vida profesional ni nada.

Por supuesto mi hija Laura lloró porque tenía y tiene gran cariño por su padre, Rolando ni se enteró porque tenía 6 meses.

Usted fue  una mujer también transgresora, como lo fue  Charín, que opta por el   aborto para salvar el desarrollo de su carrera. ¿Tenía idea de continuar con documentales sobre mujeres?…estoy pensando en Mujer ante el faro, ese testimonio también me parece importante.

La campesina de Mujer ante el faro, no me da un testimonio tan rico como el que me da Charín, yo traté de hacerlo, pero no fue igual, de pronto me enfermo y allí me tuve que jubilar, yo decía que no, que no me quería jubilar, que yo quería seguir trabajando. Entonces mi hija habló conmigo y así fue como me jubilé. Pero yo aún hoy pienso que tenía que seguir diciendo cosas y que me cortaron las alas.

 Cómo era el ambiente en el ICAIC con respecto a las mujeres para llegar a ser directoras de cine? ¿Usted vio un camino posible para desarrollarse? ¿Era igual para los hombres y para las mujeres la posibilidad de dirigir?

Mi opinión es, con sinceridad, que no había obstáculo ninguno para las mujeres, los obstáculos nos los poníamos nosotras mismas, las limitaciones nos las poníamos nosotras mismas. Porque creíamos que ser director de cine era un trabajo de hombres, que eso llevaba mucha responsabilidad y que para una mujer eso era algo muy difícil, dirigir a los sonidistas, al director de fotografía…

Pero cuando uno entra en ese mundo, como me pasó a mí, que comencé desde abajo, haciendo guiones, que tuve la amistad de Sara Gómez, que fue editora de cine, que tampoco le fue fácil. Y que se nos fue muy rápido, porque ella me hubiera ayudado muchísimo. Por suerte para mi Julio García Espinosa estaba allí. Entonces yo propuse mis guiones, mis ideas, se aprobaban, y así fue como yo comencé y me di cuenta que yo podía hacer cine. No tuve obstáculo alguno. Y era una época que…no te puedo decir que fuera mejor que esta, porque yo pienso que en todas las épocas hay oportunidades, pero si yo no me hubiese enfermado yo hubiera podido hacer mi largometraje.

¿Pero entonces por qué hay tan pocas mujeres directoras? ¿Por qué a las que son directoras hoy día les cuesta tanto trabajo hacer un largo de ficción?

Es lo mismo que…Por qué tampoco hay muchas directoras de orquesta? Siempre son hombres! Esas limitaciones de donde vienen?

¿De dónde cree usted que vienen?

Yo creo que viene de la complejidad, tanto en el caso de la orquesta como en el del cine, se trata de trabajos muy complejos, agotadores.

¿Necesitan sacrificio?

No es eso, todos los trabajos necesitan sacrificio, el problema está en que necesitas aglutinar muchas cosas para dirigir cine: la escenografía, la música, el diseño de vestuario…son todas las cosas, no es el trabajo específico de un director de fotografía o un sonidista, es todo a la vez, controlar que todo esté bien. ¿Dónde están las mujeres directoras de cine también en otros países? Son muy pocas, incluso en la antigua Unión Soviética, que fue socialista, donde estaban las directoras de cine?

Usted cree que esto se relaciona con la maternidad? Con la diferencia entre cómo los hombres llevan la paternidad y cómo las mujeres llevan la maternidad? Los roles que las mujeres han tenido que desempeñar? Eso mismo que usted muestra en su documental.

Es que el rol histórico de las mujeres no ha sido el de hacer cine, el rol histórico de las mujeres ha sido el de parir hijos, alimentarlos, criarlos. Los hombres no los paren, no siempre los crían, no siempre los alimentan, es la mujer la que históricamente ha tenido esa tarea. Entonces si hay alguien culpable es la historia, la tradición, esa concepción de que la mujer vino al mundo para casarse, hacer un matrimonio digno, entregarse a sus hijos, educarlos…

Las mujeres que trascienden por ellas mismas, después de haber tenido hijos o sin tenerlos, son muy pocas. Ahora muchas deciden no tener hijos porque saben que eso afectaría su carrera pero yo vengo de una generación más comprometida con la historia, con esas tradiciones, nunca hubiera dejado de tener hijos. Una vez aborté involuntariamente, fui al médico porque me sentía mal, él médico no me creía y fui al baño y me senté en la tasa como para orinar y aborté. Aquella experiencia me hizo sentir sentimientos de culpa, yo me sentía responsable de que eso hubiese pasado.

En su documental Oración, aunque es un homenaje a Marilyn Monroe, es otro el derrotero que escoge para la representación, es un documental que se apoya mucho en la edición… ¿cómo llega a ese tipo de realización, teniendo en cuenta que sus otros documentales apuestan por una historia, diríamos, más lineal, en el sentido clásico narrativo?

Yo empiezo hacerlo y me llevó a trabajar con  Miriam Talavera como editora, te tengo que decir que ese documental tiene mucho de Miriam como editora. Cuando ella y yo terminamos ese trabajo, que lo hicimos en una semana, empezamos a llorar las dos.

Y yo le pregunté qué nos pasaba y ella me dice Nada, que hemos parido, hemos tenido un parto realmente muy beneficioso. Va a ser un éxito este documental. Yo la quería mucho a ella. Date cuenta de que se trata de un documental en blanco y negro, con material de archivo, también diciendo…lo que tú quieras. Eso está hecho para todo el que tenga sensibilidad política y poética. Ese poema de Cardenal, que lo interpreta el actor José Antonio Rodríguez, yo le dije que necesitaba su voz, él se llevó el poema,  y lo dijo una vez para grabarlo y así mismo se quedó de lo bien que lo hizo, no tuve que hacerle nada. Lo otro fue relacionar las imágenes con esa voz, Miriam hizo una excelente edición. Nos salió del alma, aquello tuvo un resultado tan desbordado que terminamos llorando las dos, todavía me erizo. Debió tener algún premio pero no, no es un documental para premios sino para llorar con él, esa es la verdad.

Tengo entendido que quiso hacer un grupo de documentales, sobre mujeres y que no llegó a concluir.

Quería hacer otros documentales sobre otras mujeres y mi largometraje pero me enfermé.

¿Se sienta en algún momento a revisar, a volver a ver sus obras?

No, porque las tenía aquí todas en video y vino una persona diciendo que quería publicar algo sobre mi obra y me pidió ese cassete prestado y más nunca la vi. Eso está en el ICAIC, se pueden recuperar. Yo no los veía de todas maneras, los veía cuando venía alguien que quería verlos y lo hacíamos juntos, pero no lo hacía yo sola para ver las cosas que ya hice, que ya cumplieron su rol.

Usted también hizo documentales a pintores como Mariano Rodriguez

Con Mariano fue una experiencia muy linda de trabajo, de verdad que sí, fue una bendición. En primer lugar porque Mariano era un hombre muy bondadoso, además de buen pintor. Nos ofreció su casa, que era un apartamento en un edificio de veinte plantas y allí nos sentimos como en nuestra casa. Nos cocinaba, Mariano hacía unos espaguetis deliciosos, siempre nos estaba brindando algo. Él y Flor, que era su esposa. Para mí fue más placer que trabajo. Pensé hacer uno a Portocarrero pero no pude, porque Porto siempre estaba muy complicado y me quedé sin hacerlo, con Servando, que sí lo conocí personalmente mejor, tampoco llegué a hacerlo y lo lamento mucho.

Se siente bien en el lenguaje documental?

Sí, para mí el lenguaje del documental es tan natural como hablar. Como hablar con una inteligencia. Sabes? Yo me sentía tan a mis anchas! Porque yo podía sacar a la gente cosas  que no dicen en otro momento.

¿Y si hubiese podido hacer la película de ficción?

Yo hubiera continuado haciendo cine documental. El cine documental es muy ventajoso porque te va dando una experiencia, un ingenio…son lecciones para seguir haciendo cine documental. El cine documental es menos aparatoso. Lo hace uno con una cámara y un fotógrafo.

Cuando usted empieza a filmar ya están nacidos sus hijos. Cómo lleva el proceso de ser a la vez una madre divorciada con niños y a la vez dirigir cine?

Te voy a explicar, ese proceso para mí fue menos severo porque yo tenía una madre que fue una mujer maravillosa: Cristina, ella fue para mí muy importante porque me decía que me ocupara de mi trabajo y que ella se encargaría de la casa, y así fue. Yo llegaba a las nueve de la noche, por ahí.

Marisol, usted cree que en las instituciones donde históricamente a las mujeres le ha costado trabajo llevar a cabo su profesión (en el caso del cine, pues de eso hemos estado hablando…) pudieran haber políticas públicas que ayuden a que la mujer llegue con más facilidad a poder hacer su trabajo? Usted cree que pudieran existir, por ejemplo, becas, premios, acciones que colaboren para que las mujeres puedan llegar, teniendo en cuenta las  desventajas que tienen en cuanto a oportunidades?

Yo te dije por ejemplo…Cuantas mujeres dirigen orquestas en este país? ¿Cuántas mujeres escriben música para orquesta? Hay muchos trabajos que pueden hacer las mujeres, no solamente se trata del cine, hay muchos trabajos complejos que demandan unas cuantas cosas y las mujeres no se enfrentan a ellos, al menos las cifras hablan de las diferencias. Puedo empezar por decirte que antes las mujeres estábamos para casarnos y tener hijos, históricamente hemos estado destinadas para eso. También los cambios dependen de nosotras las mujeres, no depende de ninguna institución. Ni porque mañana se pueda hacer algo, no, es una decisión de las mujeres. No aspiro a que en Cuba tengamos mujeres presidentas para que las cubanas podamos hacer cine, dirigir orquestas…No es imposible,  tampoco es fácil

Qué temas le quedaron en el tintero, qué  proyecto haría o retomaría?

Hay proyectos en los que sí pensé, que están ahí y que nunca hice. Por ejemplo, me hubiera gustado muchísimo haber chocado con una mujer médico, ¿cómo es el mundo donde la que va a operar, que va a salvar una vida y el paciente se le muere? Eso para mí es un tema que me obsesiona. El tema de la muerte, ¿cómo asimilar, cómo enfrentarse a la muerte de manera positiva? porque no siempre está, pero llega, cuando no te lo imaginas ahí está, ¿qué hacer con ella entonces? Eso sería un tema a tratar, que me hubiese gustado tratar. Si la muerte es cotidiana, si todos los días aparece… ¿por qué no nos acostumbramos a vivir con ella si todos nos vamos a morir un día? ¿Pero imagínate cómo se puede  hacer ese tema?

Yo la historia la tenía, y la quería hacer con Miriam Talavera, pero un  productor que te de materiales, cámara, director de fotografía, luces, qué se yo, para que tú trabajes ese tema, me parece muy difícil. Me hubiera gustado haberlo hecho, el tema de la muerte es un gran tema, yo estaba dispuesta a enfrentarme a ese tema. Por la misma razón de que todos vamos a morir. Por qué no vamos a tomar la muerte como tema si nos acompañara a todos?

¿Qué más recuerda de sus años de trabajo en el ICAIC?

A personas…a Miriam Talavera siento que tengo mucho que agradecer porque fue una excelente editora y eso aporta mucho en el documental. Cuando tú lo estás haciendo el editor aporta muchísimo,

Yo recuerdo con mucho cariño a una mulata que estaba sentada a la puerta del ICAIC, la que cuidaba la puerta, era maravillosa, todos los días me daba los buenos días y preguntaba…Cómo se siente hoy? Y eso es importante, ya toda esa cultura  se ha perdido, ahora casi nadie da los buenos días ni te pregunta cómo te sientes…y ella era una muchacha casi analfabeta. Esos hábitos están en la gente más sencilla, con labores más simples, como la que limpia.

Hay mucha gente que yo te puedo decir, en ese séptimo piso del ICAIC, cuando ya terminaste el documental y lo vas a ver, y quieres verlo en pantalla, vas para allá arriba al séptimo  piso y lo das para que te lo pongan en pantalla grande y…todos se sientan a ver tu documental! Y la primera evaluación que tú tienes de tu documental es no solo del proyeccionista sino también de los que están cuidando, limpiando, haciendo cualquier cosa, ellos dicen si les gusta, si no les gusta y ese es el primer termómetro del documental.

Han pasado muchos años y su nombre se menciona poco. ¿Por qué cree suceda tan frecuente el olvido?

Es como si me hubieran borrado del mapa. Yo no me siento que yo tenga nada de importante, nadie me llama ni me dice cómo estas Marisol? Ya yo no existo en este país, lamentablemente. Bueno, serviré por ustedes, que se ocupan de hablar de mi trabajo. Lamentablemente es así. La razón no te la sé decir. No sé por qué. No hay interés en la gente que ya hicieron obras. Ahora otros vienen haciendo su obra. Están con otras cosas en la cabeza. Los documentales que yo hice a lo mejor a ninguno de ellos le hubiese interesado hacerlo en este momento, ni antes ni después. Esas cosas hay que entenderlas porque son nuevas generaciones y vienen con otros intereses, tuvieron otros obstáculos, hubo otras ventajas, no sé.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s