Entrevista a Patricia Ramos …el permiso me lo doy yo, yo puedo

Ahora que comienza la 15 edición de la Muestra de Cine Joven que organiza el Instituto de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC) quisiera recordar esta entrevista que le hiciera hace unos años a la realizadora Patricia Ramos (2010), para mi una de las directoras y guionistas más interesantes de las nuevas generaciones de realizadoras en Cuba. Su manera de narrar, los temas que aborda y desde la mirada que los hace la ubica como una de las voces a tener en cuenta dentro del mapa del audiovisual cubano. Me gusta pensar en Patri siempre como una escritora visual o una cineasta literaria… acá les dejo esta entrevista de la cual solo una parte fue publicada.   Después ha venido nuestra amistad y muchas conversaciones no grabadas… 
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La realizadora Patricia Ramos en uno de sus talleres sobre guión

Una conversación con la realizadora Patricia Ramos

Por: Danae C Diéguez

Considerada entre las mejores realizadoras de la nueva hornada de creador@s audiovisuales en la isla.  Ha dirigido los cortos de ficción Na-na(2004) y El Patio de mi casa(2007),el  documental Ampárame(2008), además de haber escrito múltiples guiones. Es profesora de guión de la EICTV de San Antonio de los Baños. Ha obtenido varios premios con cada uno de sus filmes, entre ellos el premio otorgado por la crítica al mejor cortometraje de ese año para El Patio de mi casa.

Este encuentro corrobora su preocupación por temas relacionados con la representación de las mujeres en el audiovisual cubano. Es un intento de acercamiento a una directora con una propuesta visual que revela una perspectiva sobre lo femenino en la narración fílmica pocas veces tenida en cuenta. Aquí están algunas de sus devociones y sueños.

D. Eres Filóloga de profesión, ¿cómo es ese tránsito de la filología al cine?

P.Yo siempre quise tener algún tipo de relación con el arte, desde niña. Antes de llegar a la literatura estudié música, siempre quise ser música y no pudo ser, de pronto eso se quedó suspendido en el aire, así la literatura quedó en un camino más cercano, pero aún no me satisfacía del todo, no era algo que me llenara físicamente. Mi madre,  cuando yo estaba haciendo la tesis, me avisa de la convocatoria para la escuela internacional de cine y entonces yo dejo de trabajar en la tesis como quince  días y me pongo de lleno para prepararme para la EICTV.  Sucedió que hice las pruebas y entré a la primera. Y de alguna manera siento que eso fue un modo de encontrarme y es quizás ese cabo que dejé medio suelto con la música, creo que se unió todo ahí. 

D.  Tu especialidad en la escuela de cine es guión  y quien decide ser guionista es alguien que está obviamente, necesitado de  contar historias. ¿Qué tipo de historias te importan, qué temáticas te interesa abordar?

P. Siento que hay como vacíos dentro de la realidad cubana, vacíos que encuentro yo, que veo que existen o que pueden existir, y ahí es donde intento poner el ojo. Me interesa mucho la familia, las relaciones interpersonales. Al menos en los dos cortos que he hecho, creo yo, hay una insistencia en la familia, en las redes que se arman entre los sujetos que, componen una familia, y siempre con un ser muchas veces rector que a lo mejor es la madre, o la hija de la madre. Al menos esto me interesa contarlo.También me interesan otros temas, creo que a veces hace falta para contar la realidad cubana un cierto respeto sobre ella, que siento no existe tanto, por lo menos en las historias que yo veo, o por lo menos en las historias que llegan a la luz. Por ejemplo, El Patio de mi Casa recrea un espacio pobre, evidentemente es pobre, pero no quería que hubiera una burla o un morbo sobre eso, o sea, tratar de que nunca se me vaya la mano ni para un lado ni para el otro, porque creo que la realidad, o lo que nos sucede a nosotros merece mucho respeto, hay que representarlo con mucho respeto, por lo menos así lo siento.

D. Me interesa ahora que mencionas el tema de la representación de la  familia, que me hables un poco qué ha significado tu familia. ¿Ha sido importante en tu historia personal el vínculo con tu familia? ¿ Ha marcado tu mirada sobre el tema?

P. Yo tengo una familia de lo más interesante. Tengo una abuela que parece una Madonna italiana fuerte y poderosa que es la jefa de todo,  y ella lo mismo es la bondad absoluta,  que lo contrario, es muy intensa, como una película de Fellini. Pero al mismo tiempo es una guajira, muy ingenua, muy vivaz y muy perspicaz, mi abuela es como un centro de alguna manera, es muy creativa, hace unas historias que son muy graciosas, con ese sabor peculiar del guajiro, que a veces no tienen demasiada cultura pero que al mismo tiempo tienen mucha.Y mi abuelo es el típico hombre callado, aparentemente dominado por ella pero que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana, ella también ha hecho lo que ha querido, eso es una combinación bastante dinamita en mi familia. Mi mamá es una mujer extremadamente creativa, una de las personas más brillantes  que yo conozco, o sea que si otras hubieran sido sus circunstancias la artista sería ella y no yo. Es una mujer para nada mediocre, la mediocridad no está en su gen, y es una mujer que te enseña diariamente, es muy pasional. Es muy fuerte pero al mismo tiempo es muy sensible, y ha pasado mucho trabajo en la vida. Creo que mi mamá es una fuente de inspiración para mí infinita. O sea, la mujer que lava en El Patio de mi casa,  es mi madre de alguna manera, como no tuvimos lavadora durante muchos años lavábamos con un caldero arriba del fogón. Y no había agua,  era como un desastre, y de alguna manera creo que me traumaticé con esa experiencia de las dos lavando así, y además, mujeres solas. Mi mamá ha sido mujer más sola que acompañada durante toda su vida, y las mujeres solas son muy inspiradoras, o sea, imagina todo lo que puede sufrir una mujer sola, y más si es tú mamá y es además, una mujer absolutamente amable, capaz.  El gran dilema de este país; la gente capaz pero que  está  pateada, capaz y  pateada a un mismo tiempo. Transpira dignidad por todos lados y para nada se está autocondoliendo. Creo que de alguna manera eso me transmite a mí y a todos los demás, si yo soy respetuosa es por ella, la verdad.

D. Sin dudas hay una vocación para dirigir. ¿Cómo llegas a la dirección exactamente? ¿Cómo transcurre esa relación entre la guionista y la directora?

 P. Por ejemplo, Na-Na, a mí me gustaba tanto esa historia, me parecía tan bonita, me gustó tanto como nació que yo no me sentía capaz de regalarla, o sea, me entró una tacañería y un egoísmo así que yo decía: no, yo tengo que hacer esa historia, y aunque quede mal, pero la hago yo. Prefería correr el riesgo de que mi historia no me quedara bien que dársela a otra persona y que la hiciera, porque creía, y creo, que podía defenderla mejor que cualquiera, pues yo entendía lo que era. Lo bueno del guión y la dirección, y que fue algo que  me gustó mucho, a pesar de que tuvo muchos tropiezos en producción, es que uno puede conducir la historia desde que la crea hasta que sale porque el proceso del cine es mucho más complejo, la historia no existe hasta que está en pantalla, y entonces uno acompaña a la historia, desde que la escribe hasta que escoge a los actores, hasta que la realiza, hasta que la edita, hasta que la termina, y es un proceso de aprendizaje muy rico, múltiple y muy complejo que una va aprendiendo. Y aprendes también que tienes que proteger mucho el guión, porque sino se equivoca la puesta en escena y hay cosas que no se entienden, y un buen guión se puede echar a perder también en la realización. Yo por lo menos tenía tan clara la historia que aunque no la realizara a lo mejor de la manera más exquisita posible yo iba a defender la historia, la puesta en escena, y eso se iba a traslucir en la historia, por eso creía que era la persona indicada para hacerla.

 D. En tu corto Na-na, asumes el punto de vista de sujetos que no se habían tenido en cuenta para hablar de la emigración: los niños. ¿Por qué  tu mirada se posiciona desde la perspectiva de ellos para hablar de un problema tan visceral en la sociedad cubana, como es este de la emigración?

P. El problema es que yo siento, como todos los cubanos de este país, que  tienen la mitad del lado de allá y la otra mitad del lado de acá, y estoy traumatizada con todas las pérdidas de amigos, de familiares, o sea, ese desgarramiento que hay entre familias.  De alguna manera eso me tocaba muy fuerte, prácticamente pasé toda mi adolescencia y parte de la universidad teniendo amigos que se iban una semana, y a la otra semana se iban otros, y hacíamos fiestas de despedidas casi todas las semanas y yo lloraba inconsolablemente hasta un día que no lloré más. Por aquella época yo perdí un gran amigo llamado Pablo, de mi generación. Se me ocurrió escribir la historia desde los niños porque me permitía, de alguna manera, desdramatizar el hecho de la emigración, la cosa lejana, “que me muero si no te veo”, y más desde los niños y el candor de los niños, esa aparente ingenuidad pero que al mismo tiempo es muy doloroso, es un discurso que está construido para los adultos y no para los niños. Entonces los niños sufren algo que crearon los adultos, o sea, la responsabilidad de los adultos, y que ellos la sufren de alguna manera, lo que hacen es repetir el juego de los mayores con las cosas materiales;  que si la mochila, por ejemplo, porque es lo que aprenden de los adultos;  mediocridad. Entonces yo pienso que la mirada de los niños me aportó otra manera de ver un mismo problema, y no quiero escribir más nada ni hacer, por ahora, nada que tenga que ver con eso.

D. Si con Na-na recibiste muchos premios, creo que con El Patio de mi Casa obtuviste reconocimientos tan importantes como Mejor obra realizada por una mujer, en el Festival de Cine Pobre. Pienso que El Patio de mi Casa recrea un espacio donde las mujeres y lo femenino tiene una función importante, y además es el espacio de lo privado, el espacio de lo doméstico que puede leerse como metáfora. ¿Qué es lo que te motiva a escribirla y realizarla?

P. El germen de esa historia nació de una vez que yo estaba durmiendo y me desperté, y se me metió en la cabeza una idea, de esas cosas en que tú a veces estás medio en la vigilia, medio que en el sueño, pero no puedes dormirte del todo, y yo tenía en la cabeza una imagen de una mujer que estaba soñando acostada en un diván rojo con un gato arriba, y ella completamente desnuda, de pronto se despertaba en un lavadero lavando ropas y con unos niños gritando. Esa imagen fue lo que aquella noche me sacó de la cama y me dije, bueno la voy a escribir para poderme dormir. Me levanté y la empecé a escribir como si fuera un cuentecito de literatura, pero ahí lo dejé y se durmió esa idea. Mucho tiempo después yo vi La ciénaga de Lucrecia Martell, que para mí fue muy inspiradora y entonces me dieron ganas de hacer El Patio de mi Casa. También había conocido a Lucrecia antes en un taller y me había parecido una mujer brillante, y esa película de ella cuando yo la vi, fue como esas películas de los grandes realizadores que te abren la mente, y yo sentí con ella, como cuando ves una película de Bergman, hay algo que no se te explica del todo, o que uno no logra quizás aprehender analíticamente, pero hay algo sensorial, es como un aprendizaje. Yo creo que los grandes del cine son los que te abren la mente de alguna manera, o los que te cuentan historias conmovedoras. Esa película fue muy inspiradora para mí, aunque El Patio de mi Casa no tiene nada que ver con eso. Entonces dije, voy a escribir el corto de ese cuento, porque me pasó igual que con Na-na, que lo empecé a escribir como un cuentecito, y del cuentecito pasó a ser guión.

D.¿Y el tema del erotismo? ¿Por qué tus mujeres en esta historia las ves erotizadas en el mundo de los sueños, y no desde la supuesta realidad del patio?

P.Yo pienso que en el Patio hay su dosis de sensualidad también.

D.Sí, pero está más en lo simbólico, al menos así lo veo…

 P.Sí, con las sábanas, el agua…

D. Se hacen mucho más sugerentes. Pero en el mundo de los sueños es donde ellas, se abren a ese erotismo, como si desarrollaran ese deseo, más que todo el deseo…

P.Es medio extraño, porque es un espacio cerrado pero al mismo tiempo es un espacio de libertad, abierto, o sea, es como una paradoja, de alguna manera eso tiene que ver con lo que uno vive, los sueños tienen principio y fin.

D.Hay quienes dicen que en tu corto no se cuenta nada. Pienso que es todo lo contrario… ¿Qué es lo que te lleva a contar una historia de esta manera, donde hay ausencia de diálogos y las imágenes son las que narran, las sensaciones, los símbolos? ¿Te interesa indagar por otros caminos que no son los tradicionales de la narración fílmica?

P.Yo creo que hay historias que vienen con una especie de ropa y hay historias que vienen con otra. Esta es una historia que es muy sensorial y de alguna manera trabaja con símbolos. A veces sufro porque de tanto miedo que le tengo a lo obvio a veces me caigo mal, y después tengo que poner un texto en postproducción porque me quedó demasiado oscuro. Hay imágenes de este país que para mí son obvias que no hacen faltas descifrarlas ni explicarlas como si uno estuviera hablándole a un extranjero, hay lenguajes que son universales y creo que puede dar espacio de libertad a la gente para que piensen lo que quieran. Yo tengo mi perspectiva de lo que es Cuba, de lo que es mi país, y ahí está, ahí hay una mujer sola, que tiende, que lava, que continuamente se está tratando de lavar y limpiar y el agua como un símbolo inagotable e infinito del arte de lavandería, o sea el acto de lavar es un acto que lleva mucho simbolismo y yo creo que eso tiene que ver mucho con la Cuba que yo estoy sintiendo, porque además no tienes dinero, pero además el dinero que tienes no está, está roto porque roto está mi país. Ella está sosteniéndose y lo que no tiene es sostén, y la única alegría se la dan sus hijos, porque a pesar de su obstinación los hijos son una experiencia de felicidad en ese espacio tan gris donde la abuela sueña que está con el viejo y el viejo no le hace caso.

D.Eres profesora de la escuela de cine y televisión de San Antonio, cómo llevas tu vida como docente y el tiempo para crear y contar historias, qué te aporta ser profesora?

 P. A mi me gusta mucho la docencia, pienso que es un arte muy creativo, pero además a mi no me gusta dar clases con demasiada teoría, porque pienso que lo más importante en una clase de guión es escribir, y me parece a veces que, cuando uno se expone a la teoría es porque le tienes miedo al proceso de la escritura. Ahora mismo yo llevo dos días sin escribir y estoy sufriendo, pero ya mañana comenzaré otra vez, el proceso de escritura es algo apasionante, y siempre he podido lograr con mis alumnos que escriban y eso me da un placer infinito y a ellos también porque no hay algo más sabroso que ser creativo y eso te sube la autoestima de una manera maravillosa. Creo que si algo puedo aportar yo es ayudar a la gente que pueda escribir.

D. En tu caso, el hecho de ser consciente de tu femineidad y de tu rol como mujer en el espacio público, le ha aportado alguna mirada o punto de vista específico a tu obra?

P. Yo pienso que sí, una tiene un cuerpo y el cuerpo de la mujer y el cuerpo de los hombres son diferentes, ya desde el punto de vista de los cuerpos se tiene una relación diferente con el mundo, inevitablemente el mismo hecho de ser de tener senos, ovarios, curvas ya tu relación con la sociedad, con el mundo, o con los objetos son diferentes; o sea, uno menstrua una vez al mes, una suelta sangre una vez al mes y ya eso lo hace a uno ser diferente. Decía un amigo algo que me encantó, y es que los hombres hacen muchas guerras porque no menstrúan y eso a mi me encanta, eso lo voy a poner en una película. Porque es que las mujeres ven la sangre mensualmente y los hombres nunca ven sangre, nunca tienen por donde drenar y necesitan actos violentos para drenar y ver sangre.

D. Un crítico de cine hace poco decía que en el mundo hay tantas guerras, y que son tan fálicas y tan masculinas porque están naturalizadas en los hombres.

 P. Pues mira, eso lo decía un amigo y yo me quedé así pensando. Pero si es verdad, claro, por eso somos más pacíficas, si nuestros actos violentos salen mensualmente, o sea, una canaliza esas energías, y el cuerpo te hace ser diferente, es tu propio cuerpo. Hay cosas que condicionan a ciertos potenciales sociales o no, quizás las mujeres somos más prudentes pero bueno eso también es relativo, eso depende de cada mujer, yo pienso que tiene que ver más con el cuerpo.

D. De hecho se dice que las mujeres en el cine emigran al video, y casi siempre es porque nunca pudieron hacer su película en celuloide y mira lo primero que hacen cuando tienen la cámara en la mano es filmar su cuerpo, y encontrar la relación que tienen con su cuerpo, de manera intuitiva comienzan a representar su propio cuerpo.

P.La sociedad impone otras diferencias.

D. Cuál es tu criterio sobre por qué les ha costado a las mujeres más trabajo llegar a la dirección de cine.

P. Sí, yo creo que hay machismo, no hay costumbre de ver a una mujer dirigiendo, y eso es algo que cuesta trabajo, y la gente se puede acostumbrar a que existan las dudas de que una mujer pueda dirigir, pero ese momento de que exista alguien, de que se acostumbren, de que sea como normal, ese momento es difícil, y siempre hay una cierta resistencia, y el ICAIC ha sido bastante machista; a lo mejor ahora no, porque igual la gente o mucha gente son muy hábil porque siempre están cambiando el discurso a medida que las condiciones cambian, pero yo me acuerdo una vez, no hace tanto, que yo le dije a una persona de cierto rango que yo quería hacer una película y me miró como si fuera una pulga. La diferencia existe. Te digo, yo puedo terminar vendiendo croqueta en el Ten Cents, pero yo voy a hacer mi intento de realizar películas, o sea, de existir en la realización, pues de contar historias. Siento que quizás probablemente el permiso me lo doy yo, yo puedo.

D.¿Crees que las nuevas tecnologías han facilitado el acceso a las mujeres a la dirección?

P. No solo las nuevas tecnologías, sino que este país está mucho más abierto al acceso a esas tecnologías, y aunque parezca que no, hay mucho más tráfico de gente, de personas, de productores. El hecho de que exista por ejemplo una escuela como el ISA, y esa escuela tiene una política de que los sexos sean bastantes equilibrados, en la EICTV, por ejemplo, se busca que en la cátedra de fotografía hayan mujeres y hombres, aunque muchas mujeres después no puedan ser fotógrafas, como ha pasado, pero bueno, se busca, se intenta, algunas llegan, otras no. Y sí es político, es una institución de política cultural, y eso es poquito a poco, es como una gotita que hace una mella que años después se ve. Es importante la formación, porque si no tienes formación estás como más desnudo todavía, más sin armas, si tienes formación, puedo decir: si yo soy tan capaz como cualquiera por qué no lo puedo hacer, a mí no tienes que darme permiso, a mí lo que me tienes que dar es dinero. Creo que lo más importante es que la proyección de uno, la seguridad que uno pueda tener, y que la gente se sienta capaz; sea mujer, sea hombre, sea lo que sea. En mi caso ha sido un proceso paulatino, me considero una persona a veces bastante lenta, creo que he tenido siempre la capacidad pero yo misma no me lo he creído, y eso te hace ser más lenta. Probablemente sean también las circunstancias y que no tienes a nadie que te diga: óyeme pero mira, qué bien; o sea, nadie te da una oportunidad. Pero bueno, una es responsable de su propio camino, y una es responsable de que confíen en ti, y cuando el camino es duro y es difícil te hace ser más fuerte y más segura.

D.¿Qué piensas de las políticas de discriminación positiva?, Crees que premios dedicados a las mujeres realizadores ayudan a visibilizar su trabajo en medio del mundo cinematográfico?

P. Yo creo que sí, a mí me dieron un premio en el Festival Internacional de cine Pobre de Gibara que me hizo muy feliz, incluso tengo amigas que se pusieron bravas con ese premio, porque para ellas, qué barbaridad, que como un premio por ser mujer.   A mi me parece que lo que no se debe premiar es una mala obra, pero si es una buena obra por qué no premiarla? Además es obvio que estamos en desventaja, por supuesto que la mujer está en desventaja, si no hace ni cien años que tenemos el voto político, si hace siglo y un poquito que las feministas de Inglaterra se dieron candela en un estadio y bueno gracias a ellas se puede votar hoy, y eran calificadas de histéricas. De que hay discriminación, hay discriminación, de que hay machismo, hay machismo. Pero lo que no se puede es estar llorando por las cuatro esquinas. Hay muchas minorías que son discriminadas también, y hay políticas públicas para tratar de atenuar esa discriminación y entonces, ¿cuál es el problema?

D. ¿Tienes como proyecto hacer en algún momento un largo de ficción? ¿Te interesa escribirlo y dirigirlo?

 P. Quizás a lo mejor el día de mañana tengo dinero y puedo contratar un guionista, pero mientras, lo escribo yo. Ese es mi sueño.

Entrevista publicada en : En primera persona, 49 entrevistas a mujeres cubanas, Servicio de Noticias de la mujer de latinoamerica y el caribe, 2010

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